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XPOSED. Foto: B. Bollo

El trabajo de Il Gentil Lauro se basa en años de estudio e investigación sobre los que se ha cimentado un profundo conocimiento coreológico, musicológico y filológico de las fuentes coreicas y musicales de los siglos XV y XVI. Entendemos que una trayectoria consolidada avala la correcta interpretación del hecho histórico, siendo así posible una ulterior deconstrucción capaz de ofrecer un enfoque coherente desde la posmodernidad.

Il Gentil Lauro reivindica, en la estela de Domenico da Piacenza, el puesto que la danza de los siglos XV y XVI merece como arte y disciplina. Por este motivo, expresamos nuestro rechazo al concepto de «danza histórica» en tanto que se ha venido identificando, de forma banal, con las épocas ficticias de una cinematografía y literatura light, con una discografía comercial y con el colorido del folklore. De la misma forma que las creaciones de Palladio, Raffaello o Josquin no pueden considerarse arquitectura, pintura o música «histórica», no existe en la danza de Domenico, Guglielmo, Caroso o Negri una tradición perdida que justifique ese enfoque, sino una transformación del hecho estético y el gusto del momento que conduce a la danza hasta las expresiones más vanguardistas de nuestros días. Es inevitable, por tanto, que las actuaciones no puedan abordarse desde una perspectiva pseudo arqueológica al uso, sino desde una decidida labor selectiva que permita la posterior re-colocación de cada fragmento en el origen de la historia representada.

Il Gentil Lauro no adapta la obra de los maestros a una determinada circunstancia. Desde nuestro profundo respeto por el repertorio, postulamos que son las circunstancias las que, en caso necesario, han de adaptarse para enfatizar el contenido de la obra. Con este fin, Il Gentil Lauro cultiva el estudio de disciplinas complementarias que colaboren en la comprensión del entorno en que aquella fue concebida.

En consecuencia con lo expuesto, instrumentos musicales o vestuario teatral no pueden representar, a modo de fetiches coloristas, un fin en sí mismos, sino puentes que ayuden a elevarse sobre lo superficial para acceder a la hondura psicológica de la obra.

Seguimos hacia adelante en el camino iniciado. Por ello, no aceptamos compromisos con la mediocridad, la vulgaridad o el mal gusto, aunque dicha actitud pueda cerrarnos opciones de progreso en el mercado. Es precisamente la voracidad del torbellino consumista, que primero etiqueta y después devora todo lo que cae en su vórtice, la que propicia que medren las iniciativas de aficionados, una de cuyas consecuencias es la banalización del arte. Il Gentil Lauro no es un producto comercial, sino un colectivo de artistas y profesionales al servicio de un ideal clásico de belleza cuyo testigo recoge con la convicción de quienes creen apasionadamente en lo que hacen.

«Tacciano adonche gli mastri di baghatelle et frappatori di pedi, che sol questa maniera è signorile; et extracta la bassadança di questa una, si cambia in vili movimenti et perde la proprietà sua naturale».

«Callen, pues, los maestros de bagatelas y de hacer vuelillos con los pies, que sólo esta es la manera señorial y, si se extrae de ella a la bajadanza, se la transforma en movimientos viles y pierde su propiedad natural».

Antonio Cornazano. Libro dell'arte del danzare, 1465 ca.